En Galápagos, ningún visitante recorre un sendero solo. Cada desembarco en el Parque Nacional se hace en compañía de un guía autorizado por el Parque, y esa norma ha contribuido como pocas a conservar las islas tal como son. Pero una licencia es un punto de partida, no una medida de profundidad. El guía que le acompaña decide si un desembarco es un paseo junto a animales extraordinarios o el momento en que por fin los comprende.
Tres niveles, una exigencia de excelencia
El Parque Nacional Galápagos otorga a sus guías naturalistas licencias de tres niveles. El Nivel III, el más alto, lo ostenta un pequeño número de guías que reúnen una larga experiencia de campo, una formación avanzada y el dominio de los idiomas de sus huéspedes. Es el nivel al que el Parque confía los itinerarios más exigentes. Samuel y John, fundadores de Galápagos Redefined, lo tienen ambos.
El título importa menos que lo que representa: décadas volviendo a las mismas colonias en cada estación, observando cómo se comporta una especie antes de las lluvias y después de ellas, aprendiendo lo que un paisaje cuenta sobre la edad de la lava que lo forma.
Ver es fácil; comprender lleva toda una vida
En una playa de Fernandina, cualquier visitante verá iguanas marinas. Un gran naturalista le mostrará por qué se pegan a la roca negra por la mañana y se elevan sobre sus patas al mediodía, por qué las más grandes bucean mientras las jóvenes pastan entre mareas, y por qué, durante un fuerte episodio de El Niño, pueden encoger su propio esqueleto para sobrevivir. El animal es el mismo. El encuentro no.

Lo que cambia durante su viaje
- El momento. Un naturalista experimentado sabe cuándo una colonia está más activa, qué lado de una isla favorecerá la luz y cuándo esperar unos minutos más porque algo está a punto de ocurrir.
- El contexto. Cada desembarco se convierte en un capítulo: la geología que formó la isla, la corriente que alimenta sus aguas, la historia evolutiva de las especies que la habitan.
- Las preguntas. Puede preguntar lo que quiera, de la edad de una tortuga a la historia de los primeros colonos, y recibir una respuesta nacida del terreno y no de un guion.
- El respeto. Un guía que conoce íntimamente a los animales mantiene la distancia adecuada sin romper el momento, para que vea un comportamiento natural y no un animal molesto por su presencia.
Nacidos aquí, no formados aquí
Hay conocimientos que no se enseñan en un aula. Samuel y John nacieron en San Cristóbal y crecieron entre lobos marinos y fragatas mucho antes de guiar a sus primeros visitantes. Esa es la diferencia que nuestros huéspedes describen con más frecuencia tras su viaje: la sensación de que les han mostrado las islas personas para quienes son su hogar.

Los mismos guías, sea cual sea la embarcación
A bordo de La Pinta o del Galápagos Legend, el barco marca el nivel de confort. Nuestros naturalistas marcan el nivel de comprensión. Samuel o John preparan con usted cada expedición, y cada huésped recibe el libro de Samuel antes de zarpar, para que cada desembarco comience con contexto y no con una primera impresión.
Si tiene una sola pregunta sobre las islas, hágasela a alguien que nació en ellas.