Una mañana de marzo frente a Española, el mar puede estar tan quieto que los primeros albatros del año se distinguen desde la cubierta mucho antes de que la panga llegue a la orilla. Seis meses después, en el mismo lugar, una corriente más fría trae tanta vida que el agua se tiñe de verde por el plancton y la colonia alimenta a sus polluelos. Ambas son Galápagos. Ninguna es mejor. Son simplemente dos caras de las mismas islas.
El archipiélago se encuentra en la línea ecuatorial, pero su clima depende menos de la latitud que del océano. Dos estaciones marcan cada viaje, y comprenderlas es la forma más segura de decidir cuándo viajar.
Dos estaciones marcadas por el océano
De diciembre a mayo, las aguas cálidas del norte bañan las islas. El aire se vuelve húmedo, breves lluvias tropicales devuelven el verde a las tierras bajas áridas y el mar está en su momento más tranquilo. De junio a noviembre toma el relevo la fría corriente de Humboldt, que sube desde las costas de Sudamérica. Las mañanas suelen cubrirse de una fina neblina que los isleños llaman garúa, el mar se vuelve más movido y el agua fresca y rica en nutrientes alimenta una extraordinaria abundancia de vida marina.
Al oeste de Isabela y alrededor de Fernandina, una corriente profunda, la corriente de Cromwell, aflora a la superficie durante todo el año. Por eso las islas occidentales siguen estando entre las aguas más productivas del archipiélago, sea cual sea la estación.
De diciembre a mayo: la temporada cálida y verde
Es la temporada de las travesías tranquilas y el agua cálida. La temperatura del mar suele alcanzar entre 23 y 26 °C, y marzo es a menudo el mes más cálido y sereno del año. El snorkel es más agradable que nunca, la visibilidad es excelente y los paisajes lucen su verde más intenso.
Es también una temporada de comienzos. Las tortugas verdes llegan a las playas para anidar desde enero, y sus crías alcanzan el mar hacia abril. Las iguanas marinas anidan en Santa Cruz y Fernandina, las iguanas terrestres se reproducen en Isabela y los flamencos anidan en las lagunas de Floreana. A finales de marzo, los albatros regresan a Española (la única isla de Galápagos donde se reproducen), y su cortejo, un largo ritual de reverencias, choques de pico y picos apuntando al cielo, llena los meses de abril y mayo.

De junio a noviembre: la temporada fresca y seca
Cuando llega la corriente de Humboldt, el agua se enfría hasta unos 19 a 23 °C y la vida se multiplica. Es la temporada de las aves marinas: los piqueros de patas azules cortejan y crían a sus polluelos en Seymour Norte y Española, los piqueros de Nazca anidan en Genovesa y Española desde agosto, y los pingüinos de Galápagos están más activos alrededor de Bartolomé e Isabela en septiembre.
En tierra, las tortugas gigantes bajan a las tierras bajas de Santa Cruz para anidar desde junio y ponen sus huevos durante el otoño. En el mar, los delfines y las ballenas se ven con más frecuencia, la temporada de nacimientos de lobos marinos comienza en agosto y, en noviembre, los jóvenes lobos marinos se acercan a jugar con quienes hacen snorkel en casi cada bahía. El mar está más movido, sobre todo de julio a septiembre, y un traje de neopreno se convierte en un buen compañero, un pequeño precio por los encuentros submarinos más ricos del año.

El año de un vistazo
- Enero: las islas reverdecen; las tortugas verdes comienzan a anidar.
- Febrero: las iguanas marinas anidan en Santa Cruz; los flamencos anidan en Floreana.
- Marzo: el mar más cálido y tranquilo del año; los albatros regresan a Española.
- Abril: cortejo de los albatros; las crías de tortuga llegan al mar.
- Mayo: comienza el cortejo de los piqueros de patas azules en Seymour Norte.
- Junio: llega la corriente de Humboldt; las tortugas gigantes bajan a anidar.
- Julio: plena reproducción de las aves marinas; delfines y ballenas más frecuentes.
- Agosto: anidan los piqueros de Nazca; comienzan los nacimientos de lobos marinos.
- Septiembre: el agua más fresca y la vida marina más rica; pingüinos muy activos.
- Octubre: los lobos peleteros inician su reproducción; las tortugas gigantes ponen sus huevos.
- Noviembre: el mar se calma; los jóvenes lobos marinos juegan con los bañistas.
- Diciembre: vuelve la temporada cálida; nacen las crías de tortuga gigante.
Nuestro calendario mes a mes en el Centro de conocimiento detalla cada mes, con las especies que tiene más probabilidades de encontrar.
Qué temporada le conviene
Para un mar en calma y snorkel en agua cálida, elija los meses de febrero a mayo. Los viajeros sensibles al mareo y las familias con niños pequeños suelen preferirlos.
Para las aves y la vida marina, la temporada fresca no tiene igual: de julio a octubre, las colonias están en plena actividad y las aguas más animadas que nunca.
Para el albatros de Galápagos, viaje entre abril y diciembre, con un itinerario que incluya Española.
Para los fotógrafos, ambas estaciones recompensan la paciencia. La luz suave y difusa de los meses de garúa favorece los retratos de fauna; la temporada cálida ofrece horizontes despejados y paisajes verdes.
Elija el itinerario con tanto cuidado como el mes
La estación decide lo que hacen las islas; el itinerario decide qué islas verá. Española y sus albatros, Genovesa y sus piqueros, Fernandina y sus iguanas marinas se alcanzan por rutas concretas. A bordo del Galápagos Legend, cuatro itinerarios de ocho días recorren el archipiélago de este a oeste; La Pinta ofrece dos íntimas rutas de cinco días. Nuestros naturalistas combinarán sus fechas con la ruta que más revela en ese momento del año.
Cuándo reservar
Las cabinas a bordo de las mejores embarcaciones son pocas, y las fiestas de Navidad y Año Nuevo, así como julio y agosto, se reservan con mucha antelación. Reservar con más de 120 días de antelación permite además asegurar su viaje con un depósito del 50% y abonar el saldo más adelante (vea cómo funciona una reserva).
No hay mal mes en Galápagos, solo encuentros distintos. Cuéntenos lo que más desea ver y le diremos cuándo venir.